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Los gráficos que anticipan el futuro del precio de la vivienda. Y sí, vienen curvas

Desde hace meses, otros indicadores no relacionados necesariamente o de forma directa con el sector inmobiliario comenzaron a lanzar señales sobre el cambio de ciclo en la vivienda

Vivienda precio

Vivienda

Coches

Matriculaciones

Tarjetas de crédito

Mercado inmobiliario

Burbuja inmobiliaria

El mercado de la vivienda ha entrado, definitivamente, en una nueva fase del ciclo inmobiliario. Las estadísticas oficiales y de portales inmobiliarios comienzan a reflejar la nueva realidad. Sin embargo, desde hace meses, otros indicadores no relacionados necesariamente o directamente con el inmobiliario han comenzado a lanzar señales sobre este cambio de tendencia.

Indicadores que cualquier directivo del sector tiene sobre su mesa, tal y como explica Juan Fernández-Aceytuno, consejero delegado de Sociedad de Tasación. «Cualquier directivo inmobiliario tiene un cuadro de control con diferentes variables que ya muestran más valores en naranja y rojo que en verde. Lo que indica, claramente, un cambio de tendencia», señalaba recientemente a El Confidencial.

Uno de ellos, posiblemente el que mayor correlación guarda con la venta de casas, es la estadística de matriculaciones de turismos y todoterrenos, es decir, de los vehículos que compran los particulares, los mismos que son potenciales compradores de una casa. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), las matriculaciones iniciaron su recuperación tras la crisis en 2020, un año antes que en el sector residencial —que despegó en 2020—, mientras que ambos mercados tocan techo y marcan un punto de inflexión en cuanto a las transacciones en 2020, tal y como se puede apreciar en el gráfico inferior. Si bien, la curva a la baja de las matriculaciones es más pronunciada que la de las transacciones de casas, como también fue más intensa su recuperación.

A corto plazo, todo apunta a nuevas caídas en las matriculaciones, mientras que en las ventas de casas, los expertos apuestan por la estabilización en torno a una cifra de ventas cercana a medio millón de unidades vendidas.

Los últimos datos no invitan al optimismo. El pasado mes de febrero, las ventas de coches mostraban una caída del casi el 7% anual. Un descenso debido, según los expertos, al deterioro de la confianza de los consumidores, la incertidumbre regulatoria en el sector del automóvil —impuestos diésel, Madrid Central. — o el enfriamiento del crecimiento económico.

Factores todos ellos que han tenido un impacto negativo sobre la venta de coches ya que su adquisición supone un desembolso importante de dinero —no tan relevante como el de la compra de una casa, pero importante para muchas familias— y que suele ir de la mano de un crédito —en este caso, al consumo—. Un producto que, después de tres años de fuertes crecimientos, también ha echado el freno ante la ralentización económica.

Desde principios del año pasado, las ventas de coches ya mostraban cifras mensuales inferiores a las de 2020, con una caída de las matriculaciones a nivel anual cercana al 5%, mientras que la venta de casas registraba su primer descenso en cinco años. Un descenso que los expertos achacan principalmente a la entrada en vigor, en junio de 2020, de la Ley de Créditos Inmobiliarios, que habría frenado las transacciones, así como la concesión de hipotecas. No obstante, está por ver ahora si este descenso se debe al efecto coyuntural de la nueva normativa o a un descenso real de la demanda.

La confianza de los consumidores es muy importante para entender el descenso de las transacciones de viviendas. El temor a un frenazo económico o a un posible aumento del desempleo ha desempolvado viejos temores que se encontraban guardados bajo llave en un arcón. Una pequeña retracción de la demanda que se deja sentir en el consumo de todo tipo de bienes, incluida la vivienda que es, entre todos, el que mayor esfuerzo económico representa para las familias. Especialmente para aquellas con pocos ahorros y difícil acceso a la financiación y que tienen muy presente en sus memorias los devastadores efectos que trajo consigo el estallido de la burbuja inmobiliaria.

En febrero, en un entorno marcado por la crisis del coronavirus chino y su impacto en la economía global y en los mercados, la confianza de los consumidores se volvió a resentir y registró su tercer descenso consecutivo, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Este índice recoge mensualmente la valoración de la evolución reciente y las expectativas de los consumidores españoles relacionadas con la economía familiar y el empleo, con el objetivo de anticipar sus decisiones de consumo. El indicador recoge valores de entre 0 y 200, considerándose que por encima de 100 la percepción es positiva y por debajo, negativa. El último dato se sitúa en 85,7 puntos.

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Al deterioro de la confianza del consumidor se suma la de los expertos inmobiliarios. El Índice de Confianza Inmobiliario, que elabora periódicamente Sociedad de Tasación desde 2020, recoge desde mediados de 2020, y con más intensidad desde el segundo trimestre de 2020, una mayor pérdida de la confianza en el sector de más de medio centenar de profesionales tasadores independientes que colaboran en su elaboración.

Además, en aquellas comunidades donde hay mayor actividad inmobiliaria es donde la pérdida de confianza es mayor y donde existe una mayor sensibilidad al cambio como Madrid y Cataluña. De hecho, en ambos mercados, que lideraron la recuperación, es donde antes se ha constatado un punto de inflexión en la tendencia alcista de transacciones y especialmente de los precios.

La desaceleración económica tampoco invita al optimismo. El descenso del consumo privado, entre otros muchos factores, ha provocado que se hayan revisado a la baja las previsiones de crecimiento en España. La economía española sigue creciendo, y lo sigue haciendo por encima de la media de la zona euro, pero pierde fuelle. Además, aún está por ver el impacto de la crisis del coronavirus dentro de la economía mundial y también de la nacional. Y dentro de la economía, uno de los sectores que más está sufriendo es, precisamente, el de la construcción que ya encadena dos trimestres consecutivos en negativo, lo que indicaría recesión en este sector concreto de actividad.

Y si se resiente la economía, se resiente el empleo. Después de seis años de intensa recuperación económica, el mercado laboral español está muy cerca de sufrir su primer cambio de tendencia desde 2020, tal y como adelantaba hace un par de meses El Confidencial, debido al aumento de la población activa y la ralentización del empleo. Lo positivo es que el repunte del paro no está reñido con la creación de empleo, de tal manera que España seguirá aumentando el número de afiliados aunque lo hará, cada vez, con menor intensidad. Lo negativo es que mensajes en torno al aumento del paro provocarán, inevitablemente, que la demanda se retraiga como, de hecho, ya está sucediendo.

Por otro lado, en un contexto de difícil acceso a la vivienda —por la dificultad de acceder a financiación, la falta de ahorros y el fuerte aumento de los precios— hay dos indicadores que muestran cómo comprar casa requiere cada vez un mayor esfuerzo económico por parte de las familias. Cada vez cuesta más comprar casa y las ventas se resienten.

Desde 2020, las ratios de accesibilidad se han ido deteriorando. Así, por ejemplo, una familia tardaba poco más de seis años en pagar su casa en 2020, mientras que ahora ya son más de siete, y además, deben destinar más del 30% de su sueldo a pagar la hipoteca. Un porcentaje que los expertos consideran que no debería superarse para no comprometer la economía de los hogares y que no deja de subir. De hecho, lo prudente sería que se moviera entre el 20% y el 25%.

Pero lo cierto es que en algunas comunidades autónomas como Baleares, Madrid o Cataluña, donde más han subido los precios de la vivienda en los últimos años, los niveles de endeudamiento son preocupantes.

Según datos del Colegio de Registradores, en Baleares, la relación de la cuota hipotecaria con respecto al coste salarial se dispara al 40,8%, el nivel más alto de toda España, mientras que en la Comunidad de Madrid el porcentaje se sitúa en el 35,9% y en Cataluña, en el 35,1%. En todos estos casos, se habrían superado los niveles considerados como prudentes lo que ha hecho saltar todas las alarmas. De hecho, el enorme esfuerzo que debe hacer una familia para comprar casa ha comenzado a marcar ya el techo de los precios.

Además, existe un segmento de la población, los jóvenes, aquellos que componen la demanda de vivienda para la formación de nuevos hogares, cuyo acceso a la vivienda en propiedad, por todos los factores antes mencionados —falta de ahorros y dificultad de acceder a una hipoteca—, es especialmente complicado. En un contexto de fuerte aumento de los precios, la precariedad de sus salarios —ver el gráfico inferior— y el hecho de que estos no hayan subido al mismo ritmo que los de la vivienda, les dejan fuera del mercado de la compraventa.

De hecho, los jóvenes no han conseguido recuperar el nivel salarial previo a la crisis, mientras que la vivienda, sin embargo, en grandes mercados como Madrid o Barcelona, está cerca o ha tocado máximos en algunas zonas.

Por otra parte, la debilidad de la demanda comienza a dar señales de alerta en la financiación al consumo. Los créditos morosos concedidos por los bancos alcanzaron a mediados del año pasado su nivel más alto de los últimos cinco años, con un aumento de la morosidad en el último año en este tipo de préstamos de un 25%, según los últimos datos del Banco de España.

A pesar de ello, lo cierto es que desde hace dos años, las ratios de dudosidad de las familias no han dejado de reducirse. Y es que, a pesar de que la concesión de hipotecas por parte de los bancos ha ido aumentando en los últimos años, hay también una caída constante del saldo hipotecario vivo gestionado por los bancos desde 2008 debido a las amortizaciones anticipadas de los préstamos hipotecarios y al desapalancamiento de las familias.

Por otro lado, a pesar del contexto de estabilización del mercado residencial tras el descenso de la demanda de reposición —demanda que vende su casa para poder comprar otra— y de los inversores debido a las incertidumbres regulatorias, lo cierto es que comprar una vivienda para alquilar sigue siendo una de las opciones más rentables. En un contexto de tipos de interés 0%, el alquiler en vivienda supera la rentabilidad de la deuda pública, depósitos bancarios y al propio Ibex 35, o al menos es mucho más estable que la inversión bursátil.

Actualmente, según datos de España, la rentabilidad bruta del alquiler a nivel nacional se encuentra en el 3,8%, un porcentaje que se sitúa, no obstante, en niveles de 2020. El fuerte aumento de los precios de las viviendas ha erosionado las rentabilidades en los últimos dos años, si bien tampoco hay que olvidar que los alquileres también han subido con fuerza en los últimos años, lo que ha permitido que siga siendo una opción más rentable respecto a otros productos.

Por otro lado, a pesar de la dificultad de acceso a la vivienda, hay un factor que puede seguir animando la contratación de hipotecas y la contención de los tipos de interés de las mismas. Se trata del euríbor, índice que sirve de referencia al 90% de las hipotecas que se firman en España. El indicador no solo se encuentra en mínimos históricos, sino que, desde que arrancó marzo, ha intensificado su caída ante el impacto que puede tener sobre la economía mundial el coronavirus, y que ya ha provocado que la Reserva Federal haya bajado los tipos de interés, en una decisión inesperada, poniendo de nuevo el foco sobre el Banco Central Europeo (BCE). Y el mercado ya apuesta con un recorte del precio del dinero.

El euríbor entró en negativo por primera vez en su historia en febrero de 2020 y, desde entonces, no ha conseguido superar de nuevo la barrera del 0% a pesar de varios amagos alcistas. Los últimos acontecimientos a nivel mundial han intensificado la caída del indicador que se aproxima a los mínimos históricos del pasado mes de agosto. En este sentido, aquellos que puedan acceder a una hipoteca, seguirán haciéndolo a intereses atractivos.

Todos estos indicadores pueden ayudar, según los expertos, a hacer una previsión sobre la posible evolución futura del mercado inmobiliario en España que, como se decía al principio del reportaje, ya muestra los primeros síntomas de agotamiento de su fase alcista. Así, por ejemplo, el número de visados que, tal y como muestra el gráfico inferior, se estancaron el año pasado en niveles de en torno a las 100.000 unidades anuales debido, tal y como apuntan los propios promotores, a los elevados costes de construcción, a la falta de capacidad productiva del sector —no hay mano de obra cualificada—, impide alcanzar la velocidad de crucero que debería alcanzar el sector —unas 150.000 unidades anuales—, pero también debido a la falta de financiación.

Desde la propia Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA) consideran que actualmente solo hay financiación para poner en marcha unas 50.000 viviendas anuales, es decir, un tercio de las que estiman necesarias.

Por otro lado, los precios de la vivienda —tanto en obra nueva como en segunda mano— también comienzan a mostrar los primeros síntomas de agotamiento. Y han sido los precios de oferta de los portales inmobiliarios y las agencias los primeros en adelantar la tendencia a la baja, con las primeras rebajas.

«Los indicadores que primero muestran el cambio de tendencia son los ‘asking prices’ o los precios de oferta que aparecen en los portales inmobiliarios. Posteriormente, empieza a detectarse en los precios de notarios y registradores y, por último, en los valores de tasación, con un lapso de entre seis y nueve meses», explicaba recientemente Juan Fernández-Aceytuno, quien señala que estos últimos son valores mucho menos volátiles, «porque son mucho más conservadores». De hecho, los modelos de evolución de precios de Sociedad de Tasación ya muestran el cambio de tendencia a mediados de 2020.

Indicadores no relacionados con el precio

Una vez definidos los objetivos de las políticas y de la ordenación, junto con sus puntos de referencia respectivos, se pueden identificar los indicadores adecuados de los resultados, y también las variables que se necesitan para su estimación. Sin embargo, existe un proceso de retroinformación entre la elección del indicador y las variables de los datos, ya que, precisamente en este punto, la logística y los costos inciden considerablemente en el programa de recopilación de datos. La elección de la variable depende, además de las exigencias relacionadas con el indicador, de los factores siguientes:

  • las características operativas del tipo de pesquería, que son las que marcan lo que puede recopilarse de forma viable
  • el número total de variables que se pueden recopilar, hablando en términos realistas
  • el número de indicadores para los que se puede emplear una variable
  • la frecuencia con que se necesita recopilar datos (o las veces que debe verificarse una variable a base de muestreos)
  • la probable cantidad y calidad de datos que se puedan obtener
  • los aspectos relativos a la normalización.

No obstante, el factor fundamental es la relación entre los indicadores operativos, biológicos, económicos y socioculturales necesarios y las variables asociadas con ellos.

El autor de un programa de recopilación de datos debería identificar las variables adecuadas que no solo son recolectables sino que proporcionan además indicadores útiles para la ordenación. Las variables que se acaban de citar no son ni exhaustivas ni de obligada aplicación en el caso de una pesquería determinada. Incumbe al autor del programa decidir las variables necesarias basándose en los objetivos e indicadores que se hayan elegido.

4.1 INDICADORES Y VARIABLES

Los indicadores de rendimiento miden la eficacia de las actividades de ordenación pesquera que se emprenden para alcanzar los objetivos de las políticas. En términos amplios, conducen a tres categorías de representación:

  • tendencias simples en valores absolutos, tales como capturas o empleo;
  • cambios cuantitativos y cualitativos de infraestructura o de disposiciones institucionales que influyen en los resultados de la ordenación, tales como los cambios en el régimen de los derechos de acceso o el grado de participación de los pescadores;
  • tendencias en valores relativos [no entre el valor absoluto y los puntos de referencia relacionados con él, tales como el Rendimiento máximo sostenible (RMS) o el Rendimiento económico máximo (REM)].

La elaboración de muchos de los indicadores requiere la combinación de múltiples variables, pero determinadas variables, tales como captura, esfuerzo y valor, son fundamentales para una gran variedad de indicadores, o bien, pueden emplearse ellas mismas como indicadores. En consecuencia, las listas de variables de diversos indicadores pueden solaparse.

Los indicadores biológicos se pueden emplear para seguir de cerca el estado de explotación de la pesquería, pero son inadecuados para evaluar los resultados del sector de las diferentes pesquerías tomado en su conjunto. Los indicadores económicos pueden medir la importancia relativa de la pesca para un país o una región a escala macro o microeconómica. Los indicadores socioculturales tienen en cuenta la diversidad de las necesidades y las prácticas de diferentes grupos de población en el sector de la pesca. Se requieren indicadores del cumplimiento de las medidas de ordenación para controlar la eficacia de tales medidas y reducir los conflictos. En la práctica, las evaluaciones de las diferentes pesquerías deberían combinar siempre indicadores biológicos, económicos y socioculturales e indicadores del cumplimiento de las medidas, a fin de orientar la toma de decisiones en materia de ordenación.

La identificación de las prioridades de las políticas y de los aspectos de ordenación dependen en gran medida de la identificación de los problemas de la pesquería. Existe una serie de indicadores de rendimiento que pueden contribuir a identificar tales problemas, sugerir posibilidades de intervención y seguir de cerca los resultados.

Las variaciones de los indicadores solamente (tales como la captura por unidad de esfuerzo (CPUE)) son de un interés más bien limitado. La manera más útil de interpretar estas variaciones en lo que respecta a la toma de decisiones consiste en relacionarlas con puntos de referencia, bien sean objetivos (p.e., el rendimiento económico máximo, o RME, o el esfuerzo de pesca correspondiente al REM), bien sean límites (p.e., el nivel mínimo biológicamente aceptable de la biomasa de la población reproductora) [5] . Los indicadores mismos resultan, a menudo, fáciles de calcular a partir de datos recopilados sistemáticamente acerca de las variables que los componen, pero los puntos de referencia se estiman, por lo general, empleando métodos de evaluación de poblaciones. En conjunto proporcionan información sobre el estado de la pesca y sobre el rendimiento del sistema de ordenación.

Debe reflexionarse cuidadosamente sobre las variables de datos que se van a recopilar. Las principales preguntas que se plantean, los modelos que se van a utilizar y la logística deberían indicar qué variables se consideran necesarias y cómo se recopilarán los datos correspondientes. Siempre que sea posible, en el momento de la planificación deberían participar en los debates investigadores de pesca y especialistas en estadística. No solamente facilitaría la elección de medidas desde el punto de vista de su utilidad, sino que también podría contribuir a reducir los costos mediante la elaboración de métodos que puedan utilizar aquellas variables que resultan más fáciles de recopilar. La participación adicional de la industria y de los pescadores podría aportar su experiencia en la realidad cotidiana de las actividades de pesca. Su participación también genera una forma de cogestión que presenta otro tipo de beneficios (véase la sección 5.2).

Una preocupación básica de cualquier recopilación de datos es su compatibilidad. En muchos casos, resulta indispensable disponer de largas series cronológicas de datos, recopilados de forma coherente y sistemática, a fin de evaluar las tendencias del comportamiento de una variable. Se trata de una práctica aceptada desde hace tiempo por lo que respecta a los datos biológicos, pero que frecuentemente se ha ignorado en lo referente a los datos económicos y socioculturales.

4.2 ESPECIFICACIONES PARA LA SELECCIÓN DE VARIABLES Y DATOS


4.2.1 Evaluación de las características operativas de una pesquería

Antes de elegir el tipo de datos y de diseñar el sistema de encuestas, es fundamental evaluar las características operativas de cada pesquería. También será importante poner al día esta información cuando haya cambios en las flotillas o en las embarcaciones (p.e., de embarcaciones extranjeras a nacionales, de flotillas artesanales a semiindustriales, o de arrastreros congeladores a arrastreros de pescado en húmedo). No existe un método único para este tipo de evaluación, puesto que depende del tipo de pesquería. No obstante, para diseñar el tipo de recopilación de datos es fundamental una visión directa y completa de las actividades cotidianas de pesca. Por ejemplo, hay que estudiar las prácticas de manipulación del pescado para poder decidir cuál es el grado de detalles de las especies considerado idóneo para fines de registros en los libros de a bordo. Este es uno de los numerosos puntos de los procesos de ordenación en que la participación de los pescadores y demás representantes de la industria pesquera puede resultar útil.

4.2.2 Prioridad de los tipos de datos

La recopilación de información procedente de la industria pesquera puede convertirse en una tarea pesada, en especial en aquellos casos en que las relaciones entre la industria y las autoridades no son de las mejores. Cumplir los compromisos de facilitación de datos y contribuir voluntariamente a su recopilación son dos de los principales problemas administrativos con que tropiezan los administradores. A menudo, la industria considera que facilitar los datos es una pérdida de tiempo, sin sentido, y/o teme que este tipo de información pueda favorecer a terceros. La experiencia demuestra claramente que hay dos características de una pesquería que favorecen la posibilidad de recopilar datos útiles y actualizados. Son las siguientes:

  • la confianza mutua entre los que pescan y las autoridades (incluyendo la confidencialidad de los datos);
  • la facilidad con que pueden recopilarse, compilarse y distribuirse los datos.

Así pues, es importante seleccionar indicadores y variables que estén directamente relacionados con los objetivos, a fin de limitar el esfuerzo que se pide tanto a los pescadores como a los encuestadores encargados de censar los desembarques. Sin embargo, en algunos casos, para dar validez a los datos, tal vez sea necesario recopilar más información de la estrictamente requerida.

Al elaborar el sistema de recopilación de datos, también deberán tenerse en cuenta las consecuencias que tendrá, por lo que respecta a la ordenación pesquera, el hecho de no recopilar determinado tipo de datos. Por ejemplo, para elaborar los modelos bioeconómicos dinámicos necesarios para determinar los cupos óptimos, se necesitarían quizás datos relativos a la producción en los que se detallaran especies, tamaños y producto. Sin embargo, si la recopilación de tales datos se revela demasiado costosa, puede que los administradores tengan que reconsiderar el empleo de los cupos como medida de control de la pesquería.

Una vez tomadas algunas decisiones sobre qué tipo de datos es posible recopilar, es necesario decidir cuáles de estos datos son fundamentales y cuáles son, simplemente, deseables. En la mayoría de las pesquerías, los datos relativos a las capturas y al esfuerzo son fundamentales para elaborar los indicadores más importantes. Otros tipos de datos relativos a detalles de la actividad de las embarcaciones puede que no resulten necesarios en determinados casos.

Cuando se ponen en marcha los sistemas de recopilación de datos, el interés inicial debe enfocarse hacia el sector de recogida, en todos los ámbitos de los datos (operativos, biológicos, económicos y socioculturales), y a continuación proceder con los sectores de elaboración y los otros sectores secundarios y terciarios, según los recursos disponibles y los objetivos de la ordenación.

Cada tipo de datos puede emplearse para una amplia variedad de indicadores. Las capturas, por ejemplo, pueden emplearse tanto para calcular ingresos para fines económicos que como medida aproximada del agotamiento de los recursos. Empleando varios modelos, es posible relacionar el esfuerzo tanto a los costos de la pesca como a la mortalidad debida a la pesca. Esto resulta útil, puesto que no es posible medir variables tales como costos y mortalidad de manera directa y constante, suponiendo que se puedan medir.

Dado que según los diferentes indicadores pueden hacerse usos diferentes de los mismos tipos de datos, debe prestarse particular atención a registrar los datos de manera tal que puedan utilizarse para diferentes fines. Por ejemplo, los datos sobre el esfuerzo, que es una variable económica, en principio deberían registrarse de forma proporcional a las variaciones de los costos de la pesca, tales como la distancia recorrida y el número de días de pesca. En cambio, a efectos del control del cumplimiento, podría necesitarse también la situación del caladero de pesca. En lo que respecta a objetivos de tipo biológico, puede que se requieran datos del esfuerzo por calado o por lance, y de forma proporcional a la mortalidad debida a la pesca.

La selección del tipo de datos también depende de los análisis disponibles. Muchos modelos dinámicos de poblaciones de peces emplean la captura en peso y número según las especies, lo mismo que otros datos sobre la biología de cada especie (p.e., la edad). Un modelo bioeconómico requerirá tal vez datos no sólo de la producción y los precios de una pesquería específica, sino también de otros sectores económicos, para poder establecer comparaciones.

Por lo que respecta a los datos socioculturales, el punto de arranque fundamental son los datos sobre las personas que pescan. Los comerciantes y elaboradores de pescado son el siguiente grupo por orden de importancia. La recopilación de datos relativos a otras partes involucradas (como consumidores, organizaciones medioambientales, responsables del desarrollo costero, etc.) puede irse añadiendo a medida que haya disponibilidad de fondos. Sin embargo, variará el grado de detalle necesario y disponible a la vez. Determinados datos pueden proceder de recopilaciones sistemáticas existentes, tales como registros de licencias de pesca, permisos y censos. Puede que sea necesario recopilar otros datos mediante nuevos programas.

4.2.3 Frecuencia de la recopilación de datos

La frecuencia con que conviene medir las variables y recopilar datos depende de su ritmo de variación y de los costos de tales mediciones. La mayoría de las variables requieren una frecuencia de recopilación de datos bastante natural, que a menudo resulta evidente una vez que se entiende la dinámica de las pesquerías. A continuación presentamos algunas grandes categorías de frecuencias de recopilación de datos:

  • Muy frecuentes: datos que, por lo general, se recopilan mediante sistemas automáticos de registro (por ejemplo, el sistema de vigilancia de los barcos [VMS]), tales como la hora, la posición y la temperatura del mar. Los volúmenes de estos tipos de datos pueden ser desmesurados y se requiere algún tipo de elaboración previa antes de recopilarlos. Según el uso que se vaya a hacer de ellos, la frecuencia puede reducirse a un único registro al día.
  • Diarios: por lo general se trata de datos que proceden del sector industrial (p.e., libros de a bordo, registros de actividades de elaboración) con respecto a capturas, esfuerzo y tasas de elaboración.
  • Por salida: la mayoría de datos relacionados con la captura pueden notificarse al terminar la salida, y en ellos se incluyen los desembarques, un resumen del esfuerzo empleado durante la salida, caladeros, precios, costos de la salida y otros datos operativos y microeconómicos. Aunque muchas variables ya se recopilan de forma natural en cada salida, tampoco hay necesidad de abarcarlas todas, sino que puede emplearse alguna estrategia de muestreo (véase la sección 5.6) a fin de reducir los costos.
  • Mensuales: las mediciones de carácter mensual son apropiadas para las variables que cambian lentamente y las que siguen un esquema estacional. Esto no incluye los valores medios mensuales, tales como precios o capturas, que se obtienen de datos recopilados con mayor frecuencia, pero podría incluir datos procedentes de fuentes externas, como el índice de precios al por menor o las precipitaciones mensuales.
  • Anuales: se emplean para variables que evolucionan lentamente, tales como inversiones en artes de pesca o embarcaciones. Por lo general, se emplean para este fin los registros y las licencias, que se pueden actualizar anualmente.
  • Datos recopilados sin una frecuencia determinada: hay otros tipos de datos que se pueden recopilar por períodos superiores a un año. Suele tratarse de información de tipo doméstico y demográfico, así como información referente a la degradación del hábitat, y que puede actualizarse cada 3 ó 5 años. Si fuera necesario podrían hacerse cálculos mediante la interpolación entre encuestas periódicas, lo que ya resulta suficiente en muchos casos.

4.2.4 Cantidad y calidad de los datos

Evaluar el estado de los recursos, su potencial de explotación, y preparar opciones y asesoramientos para la ordenación pesquera requiere manejar datos fiables. La medida en que esta tarea puede realizarse de forma eficiente queda casi siempre limitada por la cantidad y la calidad de los datos. Si bien unos análisis sencillos, basados en informaciones mínimas, pueden proporcionar indicaciones útiles para la ordenación, los análisis complejos que consideran diferentes opciones de explotación (p.e., tipo de artes, pesca nacional o extranjera), al tener en cuenta interacciones técnicas y biológicas entre los recursos, requieren una enorme cantidad de datos. Para pasar a métodos de análisis más complejos, que permiten proporcionar indicaciones de gestión más valiosas es necesario mejorar la ordenación pesquera. La base de mejoramiento de la ordenación pesquera es una recopilación cuidadosa de una serie de datos, empleando para ello métodos eficaces.

Pueden utilizarse simulaciones por ordenador para determinar la cantidad y calidad de los datos necesarios para cada indicador en el que se emplee la variable. Puede calcularse la precisión de las variables y el costo de la recopilación de datos en diferentes condiciones hipotéticas. Se podrá concebir así el programa de recopilación de datos de manera que se limiten errores estadísticos y posibles riesgos en un nivel aceptable.


4.2.5 Normalización

El establecimiento inicial de normas y clasificaciones del sistema debe tener en cuenta no sólo las necesidades inmediatas de recopilación de datos, sino también la evolución que a lo largo del tiempo experimentarán el sistema de recopilación de datos y las necesidades de datos.

El objetivo primordial de la normalización es facilitar la integración de los diferentes sistemas de recopilación de datos. Un sistema de recopilación de datos que sirva sólo para un objetivo puede que deba integrarse en otros sistemas que tengan otro alcance y otras miras. Todos estos sistemas pueden compartir, en diferente grado, un determinado número de componentes estadísticos comunes, tales como las clasificaciones de las especies y de las embarcaciones y/o artes de pesca.

Las necesidades de las variables y los estratos en que se van recopilando los datos relacionados con ellas difieren según los niveles (p.e., comunidad local, administración local, administración central o niveles internacionales). Es preciso examinar estas diferentes necesidades a fin de evitar duplicaciones. Siempre deberían recopilarse los datos en el nivel más detallado, ya que siempre es posible agregar datos, pero es imposible separarlos. Por ejemplo, si los datos relativos a las frecuencias de la talla del pescado se recopilasen de forma acumulativa por cada día de desembarque de carga, en vez de por salida, a posteriori podría resultar que en diferentes salidas las embarcaciones habían estado explotando poblaciones diferentes. Dado que las frecuencias de talla no pueden vincularse con salidas concretas, ya no sería posible saber de qué población proceden los datos, por lo que el trabajo sobre evaluación de las poblaciones por medio de esos datos no será fiable.

Cuando se establecen clasificaciones de especies, embarcaciones, artes u otros conceptos, conviene tener en cuenta otros sistemas estadísticos que puedan utilizar categorías parecidas. Pueden establecerse vínculos lógicos y referencias cruzadas entre las diferentes clasificaciones, lo que permite las comparaciones directas.

Deberán evitarse los cambios estructurales en las clasificaciones en plena elaboración de datos, pues ello podría dar origen a una cierta confusión, a una duplicación de datos o a la atribución de datos a categorías erróneas.

4.2.5.1 Normas nacionales y regionales

Siempre que sea posible y adecuado, conviene emplear las definiciones, clasificaciones y códigos internacionalmente reconocidos. La mayoría de las organizaciones de pesca intergubernamentales que se ocupan de las estadísticas forman parte del Grupo de Trabajo Coordinador de Estadísticas de Pesca (CWP), que ha recomendado las clasificaciones normalizadas para tipos de embarcaciones y artes de pesca, y para especies. La Clasificación estadística internacional uniforme para las embarcaciones de pesca (ISSCFV) aparece en la Definición y clasificación de los tipos de embarcaciones de pesca (FAO Documentos técnicos de Pesca N° 267). La Clasificación estadística internacional uniforme de las artes de pesca (ISSCFG) figura en la Definición y clasificación de las categorías de las artes de pesca (FAO Documentos Técnicos de Pesca N° 222). El Sistema Armonizado de Codificación y Descripción de Productos Básicos (Consejo de Cooperación Aduanera, 1992) utilizado para clasificar los productos pesqueros comercializados es mantenido por el Consejo de Cooperación Aduanera. Muchas organizaciones regionales de pesca y autoridades nacionales utilizan los códigos de especies de tres letras, tal como aparecen en la publicación de la FAO titulada Nombres comunes y nombres científicos normalizados de las especies comerciales (FAO-FIDI) que se actualiza anualmente. Cuando no se disponga de códigos, deberían emplearse los nombres científicos. Pueden consultarse, como referencia, los manuales de la FAO de identificación de especies y el banco de datos FishBase para encontrar los nombres científicos correctos de las especies acuáticas de interés pesquero. La codificación de la cuadrícula de latitudes y longitudes está normalizada en todo el mundo (Manual de campo de la CICAA para estadísticas y muestreo, 1990). Existen además diferentes manuales y páginas web accesibles en Internet, de la FAO [6] y diversos organismos regionales, a los que se debería recurrir al trazar un sistema de recopilación de datos. Las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, el Fondo Monetario Internacional y otros organismos internacionales y regionales disponen de normas para categorías de censos, valores nutritivos y sanitarios y categorías industriales.

Las clasificaciones y códigos específicos empleados dependerán también de la naturaleza y estructura de la pesquería. La recopilación de datos primarios sobre capturas y esfuerzo de pesca depende de la naturaleza de las actividades de pesca. Los pescadores seleccionan y venden sus capturas, que a menudo son una mezcla de especies, por categorías comerciales que también se pueden organizar en clases de calidad comercial dentro de las mismas especies. La correcta identificación de las especies taxonómicas comprendidas en las categorías comerciales requiere unos operadores de campo y unos supervisores perfectamente adiestrados, así como un examen cuidadoso de los documentos originales antes de su tratamiento.

4.2.5.2 Requisitos para el establecimiento de bancos de datos regionales y subregionales

Hay casos en que es fundamental recurrir todos los datos sobre pesquerías recopilados mediante los diferentes programas nacionales, para realizar una investigación sobre el estado de las poblaciones compartidas. Este tipo de integración es viable si se cumplen las siguientes condiciones:

  • que todas los normas y clasificaciones de los países que contribuyan a este programa compartan un conjunto regional o interregional común de normas estadísticas (generalmente de alto nivel de agregación), y que cada banco de datos nacional disponga de los enlaces lógicos necesarios para comunicar datos a este nivel de utilización común;
  • que todos los datos estimados (como los totales de captura y esfuerzo de pesca) se registren empleando sistemas informáticos compatibles y que empleen los mismos formatos de intercambio;
  • que se establezcan procedimientos automáticos para acelerar el proceso de integración y generar (con un mínimo de intervención manual, o ninguna) un banco de datos estadístico regional o interregional que pueda realizar las funciones típicas de comunicación de datos;
  • que los datos nacionales se compilen a partir de datos en bruto, de forma que las estadísticas nacionales puedan agregarse luego según las necesidades internacionales respecto de variables, estratificación de datos y normas.

4.3 INDICADORES Y TIPOS DE DATOS Y VARIABLES ASOCIADOS

Cuando se eligen los datos que se han de recopilar, es necesario establecer de forma explícita la relación que existe entre objetivos y fines, los indicadores de resultados y los tipos de datos y variables necesarios para generarlos. Estas relaciones influyen no sólo en recopilación de datos, sino también en las políticas. Si una política requiere un crecimiento del empleo, pero el organismo responsable no puede recopilar los datos necesarios para evaluar la situación del empleo, no será posible evaluar de manera fidedigna los resultados de esta política. No existen prescripciones en lo que respecta a la selección de tipos de datos y variables, pero es algo que debe basarse en las circunstancias y necesidades locales.

Existen muchos tipos de datos posibles además de los que aquí se citan. Sin embargo, los ejemplos mencionados deberían abarcar los más importantes. No se sugiere recopilar datos sobre todos los tipos citados. La elección de datos debe quedar claramente justificada por el empleo que se vaya a hacer de los mismos. Se recopilan datos para obtener indicadores necesarios para las políticas y para la ordenación, por tanto hay que justificar los gastos de la recopilación de datos, ya que forman parte de los gastos de gestión.

Buena parte de las variables se pueden emplear para más de un tipo de indicador (p.e., captura y esfuerzo). Esto contribuye a determinar su importancia y su prioridad en la recopilación de datos. En algunos casos, los tipos de datos importantes se emplean en un cierto número de evaluaciones diferentes, puesto que miden un factor de utilización común. Por ejemplo, la captura es tanto una medida de beneficio para la sociedad, como de “costo” para el recurso, y de aquí el que aparezca tanto en los indicadores económicos como en los biológicos. En otros casos, el aumento de datos disponibles permite, a menudo, afinar los indicadores existentes. Por ejemplo, el valor bruto de la producción puede convertirse en valor bruto añadido y, luego, en renta del recurso a medida que se dispone de información más detallada sobre los costos.

4.3.1 Indicadores de pesca e indicadores operativos

4.3.1.1 Captura total: desembarques y descartes

La captura, en número o peso, representa la extracción de biomasa e individuos de dentro de un ecosistema, y es el efecto fundamental que ejerce la pesca sobre las poblaciones de peces. Los datos sobre capturas son necesarios para la mayoría de técnicas de evaluación de poblaciones. Las capturas deberían desglosarse en categorías lo más detalladas posible. La clasificación prioritaria de las capturas debería hacerse por especies. Una evaluación de los rendimientos combinados de las especies debe fundarse en métodos basados en la producción general del ecosistema, que, en cuanto tales, no son muy fiables. Si las capturas pueden desglosarse luego en categorías basadas en la talla, madurez, situación y fecha de la captura, podrán elaborarse una serie de métodos de evaluación que conduzcan a resultados más seguros. Una clasificación detallada también permitiría mejorar los análisis económicos y socioculturales.

Es muy difícil interpretar las variaciones sobre las capturas sin informaciones adicionales sobre el estado de la población. Un régimen de capturas elevadas puede ser insostenible, pero las capturas poco numerosas pueden ser el resultado de tasas de explotación tanto superiores como inferiores a la tasa óptima. Hace falta información adicional sobre el estado de la población, tales como un índice de abundancia o la composición por tallas de los desembarques, para obtener una evaluación real de la pesquería. Sin duda alguna se necesitará una serie cronológica extensa de datos comparables sobre capturas, si se quiere una interpretación fiable.

Cuando se producen descartes, las capturas no equivaldrán al equivalente de peso en vivo de las cantidades desembarcadas. Los descartes tienen consecuencias biológicas importantes, por lo que deberían registrarse o estimarse siempre. La captura total se compone de los desembarques totales y los descartes.

En cuanto al control de las capturas, no deben olvidarse los transbordos en alta mar; si no se hace así, no se puede contabilizar una proporción considerable de la captura global. No deben escatimarse esfuerzos para identificar los casos de transbordo y controlarlos mediante observadores a bordo. Si eso no fuera posible, se debería entrar en contacto con las autoridades del estado del pabellón del buque y pedir su colaboración para obtener datos sobre el transbordo. También, en lo que respecta a la pesca continental, debería tenerse en cuenta el transbordo de embarcaciones pesqueras a embarcaciones de transporte.

Variables y fuentes

En la mayoría de los casos, conviene obtener las capturas tanto en peso como en número. Para convertir el número en peso (o a la inversa) se puede hacer un cálculo del peso medio de los peces pescados. Las mediciones de talla también se pueden convertir en peso total de la captura, si se establece de antemano una relación fiable entre talla y peso. Análogamente, los pesos desembarcados relativos a los productos obtenidos de actividades primarias de elaboración efectuadas en alta mar (evisceración, etc.) se pueden convertir en equivalente de peso en vivo (también llamado captura nominal, peso entero o en redondo) una vez se haya establecido una relación fiable.

En general, los datos relativos a las capturas deberían ser lo suficientemente detallados en términos de estratos espacio-temporales, para poderlos agregar a las unidades de población. No siempre es posible agrupar desembarques y descartes por poblaciones, ya que las poblaciones no suelen estar a menudo correctamente definidas, aunque algunas veces se pueden delimitar según la estación y la zona. En la práctica, las categorías se pueden establecer sobre la base de especies (o grupos de especies), flotillas, estación y caladero.

Es importante saber cuál es la especie objetivo, pues eso ayuda a entender las actividades de las embarcaciones pesqueras. Con frecuencia, las capturas de especies objetivo (o de especies importantes) se registran con precisión, mientras que no se da importancia a las capturas accesorias o se notifican en bloque, sobre todo cuando estas capturas accesorias son objeto de descarte. Habida cuenta de la creciente preocupación por los efectos de la pesca en los ecosistemas, es muy importante registrar las capturas accesorias (sea que se conserven o se descarten) con el nivel de agregación más bajo posible.

Cuadro 4.1 Ejemplos de variables relativas a capturas y descartes

Factores que influyen para la determinaciГіn del precio

Precio definición

El precio es el elemento de la mezcla de marketing que produce ingresos; los otros producen costos. El precio también es unos de los elementos más flexibles: se puede modificar rápidamente, a diferencia de las características de los productos y los compromisos con el canal.

Importancia del precio para los responsables de marketing

El precio tiene una gran importancia por las siguientes razones:

Es un instrumento a corto plazo: El precio es un instrumento con el que puede actuar con rapidez y flexibilidad, suele tener efectos inmediatos sobre las ventas y beneficios.

El precio es un poderoso instrumento competitivo.

El precio es el único instrumento que proporciona ingresos: es un determinante directo de los beneficios.

Los beneficios se calculan restando de los ingresos los costes totales, y los ingresos se obtienen multiplicando las unidades vendidas por el precio.

El precio tiene importantes repercusiones psicológicas sobre el consumidor o usuario: debe estar de acuerdo con el valor percibido por el consumidor. Si el precio es muy alto, el consumidor no estará dispuesto a comprar algo que podría tener menor valor. Pero si es demasiado bajo, puede rechazar el producto por considerarlo de calidad inferior. Pero la sensibilidad del precio no siempre es constante. (La demanda no depende solo de una variable)

El precio es en muchas decisiones de compra la única información disponible: El consumidor no posee otra información del producto que su precio, o no tienen capacidad para evaluar las características técnicas, composición o prestaciones del producto. En estas ocasiones, el precio se convierte en un valioso indicador de la calidad del producto, del prestigio de la marca o de la oportunidad de la compra.

La competencia de precios es el problema más grave que enfrentan las empresas. Pese a ello, muchas empresas no manejan bien la fijación de precios.

Los errores más comunes:

La fijación de los precios está demasiado orientada a los costos

Los precios no se modifican con la frecuencia suficiente para aprovechar los cambios del mercado

El precio se fija con independencia del resto de la mezcla de marketing y no como un elemento intrínseco de la estrategia de posicionamiento en el mercado

El precio no es lo bastante variado para los diferentes artículos, segmentos de mercado y ocasiones de compra.

Los consumidores y agentes de compras tienen acceso a la información de precios y a quienes ofrecen precios descontados. Los consumidores investigan sus compras con cuidado, obligando a los detallistas a bajar precios. Los detallistas presionan a los fabricantes para que bajen sus precios. El resultado es un mercado que se caracteriza por fuertes descuentos y promoción de ventas.

Las decisiones de una empresa sobre la fijación de precios son influenciadas tanto por factores internos como por factores ambientales externos. Entre los factores internos se incluyen los objetivos de mercadotecnia, los costos y la organización. Los factores externos son el mercado y la demanda, la competencia y otros factores ambientales.

Factores condicionantes de las decisiones de precios

Existen una serie de factores condicionantes que actúan como restricciones y limitan las alternativas, que son internos y externos:

Factores internos que influyen en las decisiones sobre fijación de precios.

A. Objetivos de Mercadotecnia

Antes de fijar el precio, la empresa debe tomar una decisión sobre la estrategia para su producto. Si ya eligió su mercado meta y su posicionamiento, entonces la estrategia de su mezcla de mercadotecnia, incluyendo el precio, no presentara mayores complicaciones.

Los objetivos de la empresa constituyen un factor decisivo en el proceso de fijación de precios y son la base para la formulación de las estrategias de marketing. Una empresa puede perseguir los siguientes objetivos:

Maximizar el beneficio a corto y largo plazo.

Obtener un determinado rendimiento de la inversión.

Mantener, mejorar la participación del mercado.

Impedir la entrada de competidores.

Liderazgo en la calidad del producto o servicio.

Mantenimiento de la capacidad.

Estabilidad de precios.

Recuperación de la inversión.

Crear/ mantener la imagen de la empresa/producto.

Entre los objetivos más comunes se cuentan la supervivencia, la maximización de los ingresos y de la participación en el mercado, así como el liderazgo con un producto de calidad.

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